Cuando estamos viendo un episodio, pensamos en un montón de cosas, pues es imposible que por nuestra mente no se crucen infinidad de ideas, preguntas y demás al tiempo que escuchamos y hasta sentimos a nuestros personajes favoritos. Pero el hecho de poder sintonizar un show que utiliza diálogos, fórmulas y planteos complejos, nos hace creer que al entenderlos estamos en un nivel óptimo de nuestro coeficiente intelectual, y hasta por encima de la media.
En realidad es pura fantasía, sin embargo, nos sentimos halagados. Veamos qué ejemplos ilustran mejor esta patraña.
1 The Big Bang Theory: Lo más probable es que cada vez que Sheldon abre la boca o que Leonard escribe algo en una pizarra nos sintamos del mismo modo que Penny cada vez que decide cruzar ese pasillo. Pero como hasta nos hemos animado a intentar jugar Dungeon and Dragons, nos creemos súper pro.
2 Silicon Valley: Nos pasa lo mismo que con TBBT, pero incluso hasta nos creemos más sofisticados. Nos conformamos con esa premisa de que las personas mejor calificadas son las que menos probabilidades tienen de gozar del éxito. Ahí es cuando triunfamos.
3 El Laboratorio de Dexter: Porque teníamos diez años cuando empezamos a verlo y todavía hoy sentimos que podemos aprender a dominar las matemáticas mejor que Cerebro y Dexter juntos. En el fondo todos tenemos una Didi (?).
4 Mr. Robot: Con todo ese lenguaje que sólo manejan los hackers, la serie nos hace parte de la Matrix cuando en realidad no nos da la capacidad ni para elegir entre la cápsula roja o azul.
5 Pinky y Cerebro: Bueno, al menos la canción de la intro la entonamos de lujo. ¿¿Nerds?? ¡No! ¡Narfs!
6 Breaking Bad: Ver a Walter resolver todas esas cuestiones químicas en segundos nos colocaba en un pedestal... Hasta que nos dábamos cuenta de que éramos peores colegas que Jesse Pinkman y se nos pasaba. Nunca lo intenten en casa, sabemos lo que les decimos.
7 Limitless: Pensamos que con una pastilla solucionábamos todo, pero no, se requiere nacer brillante para sentirse como pez en el agua. Ni modo, los viajes con Brian Finch los hicimos igual.
8 Dr. House: A la par de Gregory, sentíamos que podíamos resolver cualquier misterio de la medicina. Hasta que descartaban el Lupus y se nos acababan todas las ilusiones. ¿Médicos frustrados? ¡Presentes!