Las máscaras son un elemento icónico en la historia del mundo audiovisual. Tienen miles de interpretaciones y se han utilizado para muchos fines, pero cuando se trata de asustar, sacan lo peor de uno. Esencialmente, una persona se coloca una máscara con el fin de cubrirse el rostro para no ser reconocido; de ese modo es más fácil infiltrarse en cualquier tipo de situación. Por años las hemos asociado a asesinos seriales y esas cosas, de allí la facilidad con la que percibimos el peligro ante la presencia de una de ellas.
Veamos algunos ejemplos no aptos para quienes padecen de fobia a esta herramienta maldita que ha oscurecido cada fiesta de Halloween y cada Viernes 13 que hemos vivido, hasta el punto que nos da miedo una persona con una bolsa o un calcetín en la cabeza.
1 La famosa Ghost Face que en los 90 nos perturbó y muchos años después regresó con algunas modificaciones para seguir apuñalando a los más débiles. ¿Está sonando tu teléfono ahora?
2 Porque EL HOMBRE ES EL ANIMAL MÁS CRUEL y necesita de una máscara para esconder su cobardía al asesinar a sangre fría. Pasó en True Detective.
3 American Horror Story colocó en una misma olla todos los ingredientes qué más asustan al ser humano; luego batió, y batió, y batió... Hasta que nos doliera.
4 Tanto deseabas esa cirugía estética que finalmente sucumbiste al cuchillo. Otra vez Ryan Murphy persiguiéndonos con sus falsas pieles: Nip/Tuck.
5 La vida nos enseña lecciones pegándonos adonde más nos duele. La realidad según Black Mirror.
6 Mientes si dices que encontrarte a Daredevil en un callejón sin salida no te afectaría en lo más mínimo. Es de noche y tú no sabes quién es... BINGO!
7 Apenas le cubría la boca, pero eso evitaba que se devorara vivo a cualquier ser humano. Hannibal, el caníbal incomprendido.
8 De por sí las fraternidades me provocan bastante escozor. Y si a eso le añadimos un touch diabólico, pues no queda de otra que gritar como reinas. Scream Queens y, adivina quién... Sí, Ryan Murphy.