Eres serio, te creo: sueles contestar con las palabras justas, mirar fijamente a los ojos, no alterarte ante ninguna situación adversa. O sea: eres como Bruce Wayne o, mejor conocido por todos nosotros, Batman.
¿Pero siempre el Caballero de la Noche es igual? ¿Todas las situaciones y vivencias lo dejan parado como a un hombre adusto y recatado, con nervios de acero?
Veamos.
1 Ya de entrada decimos que no: Batman no puede resistirse ante un buen chiste.
2 Cuando está hablando con alguien y al voltear la cabeza esa persona ya desapareció: queda muy mal parado. Tragando saliva.
3 Esos amigos cariñosos que no dejan que Batman sea un témpano. Hay que resistir.
4 Los momentos de esparcimiento como el baile, y Batman es descubierto por la cámara. Muy complicado.
5 Salir de la Baticueva y olvidarse algo. Seguramente la licencia de conductor. Y saludar como "aquí no ha pasado nada".
6 Muchas veces hay que relajarse y aprobar, aunque sea con cara larga cual caballo.
7 Esos momentos en los que Batman se encuentra con amigos raperos. Y él que ama tanto la música clásica. Pero él, como se sabe, a un amigo no le da la espalda.
8 Con la comida no se juega. Nervios de acero ante el maltrato del alimento y a darle una razón de ser a esa galleta.
9 La seriedad por el piso: el amigo de Batman lo abraza, le rapea en la cara y le hace cariños como a una mascota. Si no estalla de bronca en ese momento no estalla nunca.
10 Momento crucial: batalla cuerpo a cuerpo y una mano pícara que se escapa hacia un lugar no deseado. Hay que seguir y ganar la contienda.